jueves, 22 de octubre de 2009

"Muñeiras" El Santo de Moncho...

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Sangueo a San Juan..

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El interés del blog apunta a la reflexión del "ser venezolano" a partir de las investigaciones de la cultura tradicional, realizadas en campo en comunidades rurales venezolanas, se trata de comunidades que no pueden definirse como totalmente occidentales y en las cuales los elementos de la cultura popular, están muy vinculadas con el mestizaje, y en particular con sistemas de representación en los cuales se ha generado un diálogo de matrices de racionalidad, como el descrito por Portogonçalves (2000).

En tal sentido, la cultura está representada por el conjunto de todos los valores, normas de comportamiento, ideas, creencias, costumbres, expresiones artísticas presentes en la conciencia del pueblo y expresadas por él. Tal clasificación lleva implícita una noción artística vinculada con la identidad nacional y cultural, y está considerada como una expresión de resistencia y ofensiva frente a la cultura como expresión de dominación de una clase social sobre otras.

El arte así concebido, puede comprenderse como una aplicación del entendimiento al hecho creativo, constituye un sub-sistema del sistema cultura. Tal inclusión permite aproximarse al problema de la identidad y de la alteridad cultural, en tanto cuanto al aproximarse al uno, estudiado, y al otro, el que estudia, con una postura "intersubjetiva", por la cual, se reflejan en "el uno" elementos constitutivos del "otro". Desde esta perspectiva podemos considerar al hecho artístico como la cara visible, sintomática de otra más profunda o simbólica: la cultura.

Si bien la complejidad de una aproximación antropológica a estas realidades, revela un mundo de interacciones y relaciones en el cual, pueden definirse distintos ejes estructurales de interés, en el presente se estudiarán las cadenas estructuradas y relativas a los ámbitos culturalmente definidos y vinculados al ámbito de lo social, inserto en un contexto latinoamericano a partir de los substratos culturales que lo conforman.

Epifanías memoriales, que dado su carácter numinoso, deben ser tratadas mediante rituales religiosos, como señala Rodríguez (1996).

Fuera de los espacios (en plural) que giran alrededor de las fiestas o acontecimientos (que en realidad es la memoria que los retiene), el espacio que existe sin nosotros solo puede ser sagrado: lo absolutamente otro; manifestación de poderes infinitamente superiores y con los cuales únicamente cabría tratar por medio de rituales religiosos; de otro modo contamina y destruye. pp.32

De tal forma que la relación de los sujetos con sus memorias ancestrales, sólo puede mejorar a través de una psicoterapia del tiempo y del espacio, que les devuelva todo su potencial de permitir el acontecimiento de todo lo necesario, tanto de lo real como de "lo maravilloso". Esto es, de la vida. La dicotomía clasificatoria profano/ sagrado aleja al sujeto del sentido real de la existencia, anulando los vínculos entre estas categorías, que, por opuestas, convergen y se complementan.

Si bien es cierto que la mayoría de las fiestas tradicionales ocurren en un tiempo/ espacio, ritualizados, y definidos como tiempo circular y espacio sagrado, un tiempo especial y distinto del cotidiano, no podría afirmarse, que los tiempos de vivir, amar, meditar, solidarizar, alegrar, cocinar, crear, sembrar, trabajar, entre otros, sean de por sí, tiempos y espacios profanos. Son sólo espacio/ tiempos diferenciados de lo sagrado, pero conservan la maravilla de acontecer en un tiempo y un espacio vitales, sin el cual no sería posible, según Mauss (1970) la emergencia de "lo sagrado".

Tal vez por ello, en la vida, se crea la cultura, ese eje de convergencia y complementariedad, un circuito que integra lo físico y lo psicológico para permitir la reaparición de realidades imaginales atribuidas al comienzo de los tiempos, a "illo tempore" y repetidas año tras año en ciclos ritualizados que permiten la reactualización constante de las comunidades.